"Inquieto y renovador".
En nuestros viñedos cultivados en laderas las vides hunden sus raíces en suelos que las hacen supervivientes. Esta es la clave del carácter de nuestras cepas: orgullosas y difíciles; complicadas y apasionantes. Así también es la esencia de este vino.
Color con especial intensidad, muy saturado. A la nariz, las notas balsámicas de la uva bien madura son su marca distintiva. En la boca su bien integrada acidez apoya la expresión aromática del vino contribuyendo a un volumen sobresaliente. Los tostados del roble quedan muy disimulados y la fruta y el frescor dominan la boca que se envuelve en suave licor con un final voluminoso, persistente y vivo.
Añada 2005
Medalla de Oro. Mundus Vini 2008.
Medalla de Plata. Concurso Mundial de Bruselas 2009.
